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Patologías de verano más frecuentes

Queremos dar un repaso a las patologías que más consultas nos generan en verano. Ya os hemos hablado de la mayoría de ellas, por eso, os enlazamos a las publicaciones que hicimos en su momento para refrescar conceptos. ¡Empecemos!

Quemaduras solares

Que en la mayor parte de España luce el sol a menudo es un hecho. Junto a nuestra vecina Portugal, y la cuenca del mediterráneo disponemos de cerca de 3.000 horas de luz plena al año – unas 8 horas al día de radiación solar-, frente a las aproximadamente 4 horas al día de países como Escocia o Reino Unido.

Siendo conscientes de estos datos, no debemos abusar de la exposición al sol y mucho menos sin la correcta protección solar. Nuestra piel podría sufrir quemaduras de segundo y hasta tercer grado, que se manifiestan en forma de ampollas, úlceras, dolor intenso e incluso fiebre.

¿Cómo puedo prevenir las quemaduras solares?

Herpes labial

Otra de las patologías de verano, cuya frecuencia aumenta notablemente por causa de los rayos UV, es el herpes labial. El sol es el encargado de producirnos una inmunodeficiencia o «bajada de defensas» que «despierta» el virus que tenemos «dormido» en nuestro organismo. Para prevenirlo, se recomienda utilizar protectores labiales con protector solar y mantener las defensas en un estado óptimo.

Si no conseguimos evitar su aparición, podemos utilizar un tratamiento tópico en forma de parches o una crema antiviral para frenar su progresión y acortar la curación.

Intoxicaciones alimentarias

Una de esas patologías de verano que se multiplica son las toxiinfecciones al ingerir alimentos en mal estado por el efecto del calor. Estas intoxicaciones pueden causar diarreas, náuseas, vómitos y suponen un importante riesgo de deshidratación. En caso de padecerlas, se recomienda mantener reposo, hidratarse, ingerir comidas suaves y acudir al médico si se complica.

Otitis externas

La mayor parte de las otitis externas que se producen en verano se contagian en playas y piscinas a través de bacterias y hongos, ya que la combinación de agua y calor favorece su propagación. El resto del agua que se queda en el conducto auditivo tras el baño o ducha permite el crecimiento de bacterias y hongos. Para prevenirlo debemos evitar sumergirnos a menudo, secarnos los oídos después del baño con una punta de toalla limpia o pañuelo, si son recurrentes se pueden recomendar productos secantes, alcoholes, que se pueden adquirir en las farmacias y que secan los restos de agua que quedan en el conducto y utilizar tapones* (sobre todo en el caso de los más pequeños, que son más propensos a contraerla).

*Sobre el tema tapones hay controversia. Lo mejor es evitar el agua dentro del oído. Se acabaron los baños y las duchas a lo loco. Siendo adulto es sencillo, es cuestión de mentalizarse. En el caso de la mayoría de los niños, la única manera sería prohibir si o si el baño. Difícil postura, ¿cierto?. El tener el tapón en un oído enfermo de otitis externa, no deja de ser un cuerpo extraño, que puede generar cierta humedad o incluso no «taponar» del todo el conducto y permitir la entrada de agua. Es por eso que sólo los recomendamos a aquellos padres que valorando beneficio-riesgo saben que es la única manera de asegurar un oído más bien seco que húmedo.

En lo que no hay lugar a duda es en evitar el uso de bastoncillos para limpiar los oidos.

Nunca debemos utilizar bastoncillos para limpiar los oídos. Éstos favorecen las infecciones y existe riesgo de dañar la piel – y ante el daño proliferan los microorganismos patógenos-, e incluso perforar, el tímpano. La cera es un factor protector para las otitis, una barrera natural, por eso la produce nuestro oído no por falta de higiene.

Hongos en los pies y verrugas plantares

Esta es una de las PAtol que más fácil podemos evitar. LA tendencia común de caminar descalzos en zonas húmedas como piscinas y duchas públicas, nos expone a coger una infección de otras personas que ya la tienen. La más habitual es el pie de atleta. De rápida aparición, provoca dolor, grietas, picores y descamación.

Las verrugas plantares tardan más en aparecer sus síntomas, principalmente el dolor al presionar o apoyar el pie y la aparición de un punto plantar deberían alarmarnos. Debe descartarse que sea un cuerpo extraño, como puede ser un «pincho de erizo».

Para ambos casos, la utilización de chanclas y secar bien los pies es la mejor solución preventiva.

Cistitis

Esta patología afecta sobre todo a las mujeres por su anatomía y es muy frecuente en esta época del año. La causas más habituales son el contacto con la fría temperatura del agua y el mal hábito de permanecer demasiado tiempo con el bañador mojado. Para evitar que la humedad afecte al sistema urinario, debemos secarnos bien tras el baño y sustituir el bañador por uno seco.

En el caso de los hombres, su anatomía no favorece el padecer las temidas cistitis, aunque obviamente también pueden sufrirlas pero con más complicaciones, motivo por el cual, aconsejamos siempre la consulta con un médico.

Seguid nuestros consejos y ¡disfrutad del verano! @farmaciabulevardelpla

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